Seguimos destruyendo nuestros humedales (sitios Ramsar)
Carlos Álvarez Flores
Consultor ambiental. Experto en gestión de residuos y cambio climático.
Presidente de México, Comunicación y Ambiente, AC.
www.carlosalvarezflores.com y “X” @calvarezflores
Este artículo también fue publicado en la revista Proceso
El 2 de febrero de 1971 en la Ciudad de Ramsar en Irán se firmó la Convención Ramsar para crear conciencia de la importancia de los humedales, ecosistemas únicos que tienen un alto valor en biodiversidad, absorben CO2, regulan el exceso de agua (como esponjas) de las inundaciones. Nos protegen de los ciclones y nos proveen agua en las sequías. También sirven como refugio de la vida silvestre.
No debemos perder de vista que 90% de las amenazas y peligros naturales están directamente relacionados con el agua, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas-Agua.
De esta manera los humedales nos ayudar a mitigar el calentamiento global. Desde 1997 el 2 de febrero se recordó como el Día de los Humedales. A partir del 2 de febrero de 2022 se celebra el Día Mundial de los Humedales, de acuerdo con la resolución de la asamblea General de ONU del 30 de agosto de 2021.
Los tipos de humedales incluidos en la lista de sitios declarados como sitios Ramsar son pastizales húmedos, turberas, pantanos, marismas, lagos, ríos, estuarios, deltas, bajos de marea, zonas marinas costeras, manglares, arrecifes de coral, ojos de agua y sitios artificiales como estanques piscícolas, arrozales, embalses y salinas. Son reguladores del ciclo del agua, purificándola también.
En el caso de los manglares (acaso el ecosistema costero más importante que tenemos en el planeta) sirven para la reproducción de cientos de especies marinas proporcionando medios de subsistencia a cientos de miles de habitantes de las costas. Pese a su importancia, los humedales están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques, con una pérdida mundial de 50 % desde 1970.
En mayo de 2020, eran dos mil 391 los sitios declarados como sitios Ramsar en 171 países, protegiendo un total de dos millones 538 mil 792 kilómetros cuadrados (km2). México cuenta con 142; se calcula que hemos perdido desde 1900 a la fecha más de 62.1% de humedales.
Mencionaré algunos Sitios Ramsar en México, donde pude constatar su proceso de contaminación y destrucción en mis 36 años de activismo ambiental. En 1998 estuve atendiendo la terrible mortandad de aves migratorias provenientes del norte de Estados Unidos y del sur de Canadá registrada en la Laguna de Yuriria, en Guanajuato. De octubre de 1998 a febrero de 1999 murieron 15 mil aves migratorias por recibir la contaminación química de las aguas residuales del municipio de Yuriria, de aguas residuales tóxicas de dos plantas textileras, además de excretas de animales que vierten indebidamente pobladores y pescadores de 10 comunidades ribereñas. También la Presa de Silva en San Francisco del Rincón, Guanajuato, registró la muerte de más de 40 mil aves migratorias por los residuos tóxicos vertidos por los curtidores de León, Guanajuato.
El 21 de febrero de 2013, con pescadores de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera del Puerto de Tuxpan de Bienes y Servicios, SCL de CV, realicé una visita a la Laguna de Tampamachoco, de 10.6 kilómetros de longitud y 2.7 kilómetros de ancho en la desembocadura del río Tuxpan al Golfo de México. Me impresionaron las tres enormes chimeneas, cada una de 120 metros de altura y 5.5 metros de diámetro de la Termoeléctrica “Adolfo López Mateos”, de la Comisión Federal de Electricidad, que desde el 30 de junio de 1991 ha estado generando en promedio 200 mil toneladas anuales de emisiones contaminantes ricas en bióxido y trióxido de azufre, óxidos nitrosos, monóxido y bióxido de carbono, dioxinas y furanos y partículas suspendidas (PM2.5 y PM10) por la quema de combustóleo sucio que le suministra Petróleos Mexicanos con un mínimo de 35 mil partes por millón de azufre.
Estas emisiones al contacto con el vapor de agua de sus enfriadores generan la lluvia ácida (ácido sulfúrico y ácido nítrico). Según el reporte de 2004 de la Comisión de Cooperación Ambiental del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, emite anualmente seis mil 32 toneladas/PM2.5, 14 mil 982 toneladas/NO2 y ocho mil 277 toneladas/PM10.
Esas emisiones tóxicas, aunadas a las aguas residuales calientes que son vertidas a la Laguna con cloro, arsénico, cianuro, cobre, mercurio, níquel, cinc, plomo y cadmio cancelaron el sustento de 600 pescadores que extraían en 1970, 15 mil toneladas anuales de camarón, ostión y robalo. En 2004 solamente extraían 500 toneladas al año. Comprobé la destrucción de 70 hectáreas de manglar aledañas a la termoeléctrica.
Los manglares son los ecosistemas más importantes en la lucha contra el calentamiento global, denominados “carbono azul”, ya que capturan y almacenan enormes cantidades de CO2 en troncos, raíces, hojas, madera muerta y sedimento de ecosistemas marino–costeros.
Los manglares son bosques y matorrales que crecen en áreas intermareales de regiones costeras tropicales y subtropicales que nos ayudan a atenuar el oleaje, amortiguan el impacto de las tormentas. Son indispensables sitios de reproducción, anidación y crecimiento de peces, crustáceos, moluscos y aves. Proveen alimento y refugio a enormes poblaciones de peces y aves.
De acuerdo con el estudio “Mitigación al cambio climático y protección de sumideros de Carbono Azul en Yum Balam: Fase de Análisis”, sabemos que los pastos marinos pueden acumular hasta 1.8 toneladas/carbono/hectárea en los tallos de pasto y las raíces y hasta 233 toneladas/carbono/hectárea en sedimentos. Los manglares pueden almacenar hasta 43 toneladas /carbono/hectárea en su tronco y raíces y hasta 707 toneladas/carbono/hectárea en sedimentos.
El Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam (Isla Holbox) es uno de los sumideros de carbono azul más importantes que tiene nuestro país que alberga seis mil 500 hectáreas de manglares y 24 mil 400 hectáreas de pastos marinos. En total, esos dos ecosistemas almacenan 39 millones de toneladas de carbono azul (CO2).
Es urgente detener la irresponsable destrucción de los humedales ocasionada por el desmedido y voraz desarrollo urbano-turístico, pero también del desarrollo industrial. Con el Proyecto de la Planta de amoníaco de Gas Petroquímica de Occidente, SA de CV, seguramente en los próximos años se destruirá otro sitio Ramsar (área protegida) denominado Bahía de Ohuira en Ahome, Sinaloa.




