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En Opinión de

Los confinamientos de residuos peligrosos

Los confinamientos de residuos peligrosos

Carlos Alvarez Flores

Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.

Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático

www.carlosalvarezflores.com y Twitter @calvarezflores

En 1995 la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente me invitó a conocer el confinamiento de residuos peligrosos ubicado en La Pedrera en el Municipio de Guadalcazar en San Luis Potosí, de la empresa Ecosistemas Nacionales, S.A. de C.V. (subsidiaria de Metalclad, empresa estadounidense).

Para ese momento la empresa Residuos Industriales Multiquim, S.A. (RIMSA) propiedad de Héctor Vargas Garza era el único confinamiento de residuos peligrosos a nivel nacional que ejercía un monopolio. Fue autorizado por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE) sin tener normas específicas para una instalación de este tipo.Visité RIMSA en 1991 cuando distaba mucho para ser un verdadero confinamiento de residuos peligrosos.

La leyenda urbana supone que Sergio Alemán, al parecer compadre de Héctor Vargas Garza, Director General y socio mayoritario de Residuos Industriales Multiquim, S.A. (RIMSA) llevó 500,000 dólares americanos para comprar voluntades de funcionarios municipales, estatales y grupos ecologistas (Greenpeace y Pro-San Luis Ecológico) para hacer una falsa campaña de miedo en contra del confinamiento en La Pedrera, argumentando que sería un riesgo para la salud de los potosinos.

200 muertes de niños menores de 15 años por leucemia causadas por el tiradero de residuos de mercurio en Mexquitic de Carmona, ubicado a unos 22 kilómetros al oeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde por décadas se extrajo mercurio de una mina de azogue de los hermanos Salvador y Guillermo Aldrete. Este terrible hecho provocó la necesidad de instalar un confinamiento de residuos peligrosos en San Luis Potosí.

En 1983 la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE), ordenó a los hermanos Aldrete recoger sus residuos de mercurio y envasarlos en tambores metálicos de 200 litros y que buscaran un sitio “alejado de las comunidades” a donde después, llevaron esos tambores. Encontraron el terreno de 800 hectáreas de La Pedrera. Posteriormente viajaron a Estados Unidos de América a conocer confinamientos de residuos peligrosos en operación para que pudieran construir y operar uno en ese sitio.

Conocieron a MetalClad, empresa estadounidense dedicada al retiro de asbesto en naves industriales y experta en manejo de residuos peligrosos con la que los hermanos Aldrete crearon una alianza denominada Coterin, S.A. y posteriormente crearon la empresa Ecosistemas Nacionales, S.A. de C.V.

A pesar de que durante 1995 viajé 18 veces a la ciudad de San Luis Potosí a demostrar que el sitio era igual al de RIMSA en Mina, Nuevo León, la campaña de casi 3 años de desinformación de los enemigos del avance de nuestro país, detuvo definitivamente la operación del confinamiento en La Pedrera.

Igualmente sucedió con los confinamientos que pretendieron instalar empresas como Tec-Med (española) en Hermosillo, Sonora en 1998 (SITRAR). De Servicios Ambientales de Coahuila, S.A. de C.V. en un terreno denominado la Paila, en General Cepeda, Coahuila en 1999. De la empresa española Befesa-Abengoa en un campamento utilizado por la CFE en Zimapán, Hidalgo en 2008 y de Promotora Mexicana de Reciclaje, S.A. de C.V. en Chapantongo, Hidalgo en 2010. Del Centro de Ingeniería y Tecnología Sustentable Palula, S.A. de C.V. en Santo Domingo, San Luis Potosí en 2015. Todos ellos detenidos con mentiras y dinero.

En los casos de empresas extranjeras (MetalClad, Tec-Med y Befesa-Abengoa) México tuvo que pagar 80 MDD de indemnizaciones. A pesar de todo lo anterior, hoy contamos con otros dos: el CIMARI en Ramos Arizpe, Coahuila (2007) y Sociedad Ecológica Mexicana del Norte, S.A. de C.V. en General Cepeda, Coahuila (2014). Ambas empresas 100% mexicanas.